Tomar la decisión de cambiar el rumbo de la propia vida no siempre es fácil, pero es ahí donde comienza la verdadera transformación. La historia de María Fernanda Puertas es un reflejo de disciplina, constancia y valentía: una mujer que decidió dejar atrás la comodidad para construir una vida enfocada en el bienestar, el equilibrio y el crecimiento personal.
Mi experiencia como mujer en el mundo laboral ha sido un camino con muchos aprendizajes y también con grandes retos. Como muchas mujeres, empecé desde abajo, incluso trabajando por menos de un salario mínimo, tratando de abrirme camino y buscando oportunidades para salir adelante. En ese proceso también viví situaciones difíciles, como enfrentarme a prejuicios e incluso sufrir acoso sexual en uno de mis trabajos. Son experiencias duras, pero también momentos que te obligan a reflexionar sobre tu valor y sobre el tipo de vida y trabajo que realmente mereces. Fue precisamente en medio de esas dificultades cuando entendí que no quería conformarme con trabajar solo para sobrevivir. Quería construir un camino del que pudiera sentirme orgullosa, un trabajo digno que además me permitiera ayudar a los demás. Hoy, como entrenadora personal, siento que estoy construyendo ese propósito. Creo que las mujeres aportamos al mundo profesional una gran resiliencia, empatía y capacidad de adaptación. Sabemos levantarnos, reinventarnos y seguir adelante, incluso cuando el camino no ha sido fácil.
Siento que mi trabajo ha empezado a generar un impacto en las personas con las que trabajo. Más allá de entrenar, me gusta ayudar a que las personas cambien su forma de ver la actividad física. Muchas veces se piensa solo en lo estético, pero para mí el ejercicio es mucho más que eso: es salud, bienestar y calidad de vida. De lo que más orgullosa me siento es de poder ayudar a que las personas entiendan que cuidar su cuerpo hoy significa tener un futuro más saludable. El movimiento nos permite llegar a la edad adulta siendo personas funcionales, independientes y con una mejor calidad de vida. Si algo me gustaría dejar como legado es precisamente esa conciencia: que el ejercicio no es solo para verse bien, sino para vivir mejor. Me gustaría que las personas recuerden que el movimiento es una herramienta poderosa para transformar la vida, no solo físicamente, sino también mental y emocionalmente.
A una mujer que quiere emprender pero tiene miedo le diría que ese miedo es normal. Muchas veces creemos que no estamos listas, que no tenemos todas las herramientas o que no es el momento adecuado. A mí también me pasó. Hubo un tiempo en el que sentía que estaba atrapada en un trabajo que no me hacía feliz y no sabía si realmente era capaz de cambiar mi camino. Pero algo que aprendí en ese proceso es que uno no necesita tener todo resuelto para empezar. A veces lo único que se necesita es dar el primer paso y rodearse de personas que crean en uno. En mi caso, el apoyo de mi esposo, de mi familia y de mis amigas fue fundamental para atreverme a construir una vida profesional que hoy sí me hace sentir orgullosa. Mi consejo sería que no se conforme con una vida que no la haga sentir plena. Si hay algo dentro de ti que te dice que puedes hacer algo diferente, escúchalo. El camino puede tener miedo, dudas y obstáculos, pero también puede llevarte a descubrir una versión de ti misma mucho más fuerte y capaz de lo que imaginabas.
¿Qué mensaje te gustaría dejarle a las mujeres de la comunidad Creativos?
«Crean en su voz, en sus ideas y en su capacidad de construir el camino que desean».
Maria Fernanda Síguela en Instagram

